18 abril 2015






Por: Jorge Luís Peña Reyes

La gran mayoría de los colegios privados dirigidos por religiosos eran católicos y fueron los de mayor influencia en la sociedad desde el período de la primera intervención estadounidense en 1899.

La introducción en Cuba de colegios evangélicos – protestantes - y de otras denominaciones y tendencias, fue muy cercana a esta fecha.

En esa etapa se propició la presencia de misiones sostenidas por distintas iglesias como la Bautista, Metodista, Episcopal, Presbiteriana y la de Los Cuáqueros que constituyen las obras del protestantismo histórico en Cuba.

El colegio Wilmington es el punto inicial de la enseñanza privada en Puerto Padre en el año 1903 con el arribo de la misionera Emma Phillips de Martínez y su esposo mexicano Juan Francisco Martínez, quienes entraron a Cuba el 14 de noviembre de 1900 por el puerto de Gibara en el vapor Olinda, como parte del grupo conformado por cinco misioneros que fundaron La Iglesia de Los Amigos Cuáqueros en la Isla.

La enseñanza era parte de la visión de la Iglesia de acuerdo a la situación tan difícil que existía en el campo de la instrucción pública, que registraba en aquel entonces a Don Pedro Cheda, quien ejercía el magisterio desde 1898.

Por eso la idea de iniciar la obra de un colegio  el 3 de Enero de 1904 prendió muy rápido entre los vecinos de la localidad y con un servicio religioso el 11 de Enero, abrieron las puertas a la enseñanza con una matrícula de18 alumnos, en  6 meses tenían 56 alumnos registrados. Aun cuando el incipiente colegio no tenía  inmueble y comenzaba funcionar en la casa de Don Lorenzo Queral, sita una casa en la calle Dos Ríos, hoy calles Jesús Menéndez, esquina a Martí.

La primera alumna matriculada según consta en las actas fue la niña Matilde Queral.

No fue hasta el año 1908 que estuvo terminado el edificio del colegio Wilmington entre las hoy céntricas avenidas Máximo Gómez y Libertad.

Su vocación de maestra hizo a Emma Phillips fundar el colegio de Gibara, luego Puerto Padre, Velazco y Holguín, instituciones que permanecieron ofreciendo servicios a los cubanos por parte de la iglesia hasta que ocurrió la nacionalización de estas instituciones educativas religiosas en 1963.
Ramón González Longoria en su monografía sobre el tema, declara que: “En Enero de 1901 Emma organizó la escuela en Gibara junto con María Treviño, siendo ellas las primeras maestras. Comenzó su evangelización visitando los hogares con muy buen resultado y trabajó en la obra comenzada en la vecindad de Pueblo Nuevo, un área en las afueras de la ciudad donde fueron reconcentrados muchas personas durante la guerra de los cubanos contra la colonia española”.

Eva Terrel de la Junta Anual de Wilmington se une a la obra el 5 de Enero de 1904 como maestra experimentada y amante del trabajo misionero, quien después de estudiar español con J. Francisco, se encargó junto al él de la escuela diaria dejando a Mrs. Martínez la oportunidad de dedicar mucho de su tiempo a la labor evangelizadora.

Tener edificios propios y no depender de rentas fue en aquel inicio una gran preocupación y no fue hasta  1905 que Zenas L. Martin, en nombre de la Junta Anual de Wilmington, compra los terrenos para la construcción de una escuela, casa pastoral y un templo. Los dos primeros se inaugurarían a principios de 1908, denominándose el colegio “Wilmington” en honor a la Junta que ayudó y financió su construcción.

Aunque la enseñanza privada llegó a constituir un negocio lucrativo, porque estaba vinculado a la industria de la enseñanza, la venta de libros de texto, efectos de escritorio, medios didácticos, uniformes y zapatos hasta implementos deportivos, el Colegio Wilmington en Puerto Padre  fue asumido como parte de la obra evangelizadora y nunca constituyó efectivo sostén de su pequeño claustro que se mantuvo  fiel a su vocación religiosa más que a su realización profesional.


Los salarios de los maestros dependían de las matrículas y del aporte de juntas misioneras que no siempre pudieron mantener con estabilidad sus ayudas.

Los documentos demuestran que el pastor  y director del colegio Wilmington Juan Sierra, luego de la muerte de Emma en 1946, solicitaba a la iglesia con frecuencia ofrendas para comprar parte del mobiliario y hasta solicitó préstamos para estos fines a los bancos de la época.

La familia de Mercedes Puig de Casado realizó los donativos principales para la construcción en 1947 del ala constituida por tres aulas que hoy ocupan oficinas de la Dirección Municipal de Educación.

La vida de Emma nunca se desligó a la obra educativa y a pesar de las penurias por las dificultades económicas, su decisión de permanecer en Cuba con el discreto sostén de la iglesia y el colegio era muy firme.

Enma le escribió al Board de misiones* el 7 de diciembre de 1921 (ocho años antes había quedado viuda y sin ningún lazo sanguíneo en Cuba):

“A pesar de mi edad, (61 años) mi decisión está hecha, si la iglesia madre me falla, Dios no me fallará. El trabajo de mi vida continuará entre las personas a quienes él me ha enviado, yo estoy confiada en que el Señor me dará fortaleza física en estos tiempos de incertidumbre, tal que venga lo que pueda venir, me será posible seguir adelante en su causa, sin ayuda financiera si esto fuera necesario.”
Hacia el año 1925 resultaba imposible que el Board* continuara enviando dinero a Cuba y ante esta situación su posición no se hizo esperar y así le escribió al secretario del Board:

"...puedes borrarme de la lista de pago... El Señor proveerá y continuaré con el trabajo en Puerto Padre”.

La infatigable maestra Emma Phillips de Martínez murió en mayo de 1946 y Puerto Padre declaró ese día de duelo por la separación definitiva de una de las más consagradas misioneras norteamericanas con que contó nuestro país.

Cuentan que aquejada de un malestar tuvo que abandonar el aula para descansar en su casa a pocos metros del colegio, allí falleció por causa de un ataque cardíaco.

El Dr. Francisco Rodríguez dictaminó como causa directa de su muerte “arteriosclerosis” e indirecta, “caquexia”.

El pastor  Ramón González-Longoria termina su monografía de la siguiente manera:

“Fue amada en la vida y amada en la muerte; el agradecido gobierno municipal decretó un día de luto; se suspendió el concierto en el parque aquella noche y un mitin político; se cerró el cine y se canceló una fiesta popular programada. Al otro día las escuelas públicas y privadas suspendieron sus clases para unirse a toda la población de hombres, mujeres y niños que acompañaron el cortejo fúnebre a las once de la mañana al cementerio Municipal de Puerto Padre”.

El Semanario Sábado publicó el 16 de mayo de 1950 la siguiente crónica, de la cual se extrae un fragmento:

 El nombre de esta abnegada educadora quedará grabado para la posterioridad en una tarja que el colegio Wilmington, del cual fuera directora y maestra por muchos años, se pondrá en el frente de la escuela Primaria Superior que están terminando de construir y que también llevará el nombre simbólico de Emma Phillips Martínez.

Sin dudas la enseñanza en Puerto Padre tiene dos pilares fundacionales: El Colegio Wilmington y la vida de la misionera Emma Philip de Martínez.


*Fue la Junta misionera, organismo precursor de FUM, que sostuvo económicamente  a los obreros en Cuba desde principios del siglo 20.

Fuentes:

Monografía: Colegios privados existentes en Cuba antes de 1959en

www.http://taniaquintero.blogspot.com

Semanario Sábado

Monografía sobre la Enseñanza privada en Puerto Padre de Ramón González- Longoria Escalona

Diario de Emma Philip de Martínez.

1 comentarios:

  1. Mi mamá y todas las niñas que vivían por el parque estudiaron en esa escuela en los años 30. Fascninante historia !!

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