04 septiembre 2014

Un siglo de música en Puerto Padre




Por: Jorge Luis Peña Reyes

La banda infantil de música constituyó el antecedente directo de la actual Banda Municipal de Conciertos que el músico holguinero Juan Márquez Gómez organizó  el primero de septiembre de 1914, según consta en la monografía de Abel Sastre y Gilberto Domínguez Serrano.
Las notables manos del santanderino  Cipriano Ignacio Torres  y de su hijo Luis Ignacio Díaz, le concedieron por seis décadas a la banda ese carácter de escuela que hasta hoy perdura al evaluar la extensa nómina de músicos que se formaron en ella.
A su fundador le continuaron nombre tan notables como José Ascarreta, Juan Burunat Magriñat, José Ramón Ignacio Díaz, hijo virtuoso de Cipriano que murió  a los 26 años de influenza y que fue hasta el 33 director de la Banda infantil de música.
Tal vez hasta hoy pervive la duda de la edad de la Banda Municipal de Música que la municipalidad  acoge el primero de febrero de 1915 como indica  la Cronología de Ernesto Carralero Bosch. No obstante documentos de la época precisan fechas que no siempre coinciden con las anteriores. En un breve apunte que aquí incluyo sobre Juan Márquez Gómez precisa que desde 1913 se organizó la banda infantil de música así como una estudiantina en la colonia española. La banda ha tenido períodos cortos de inactividad que se pierden en este siglo de existencia.Los documentos indican que el alcalde municipal Gerardo Pérez Puelles en 1922 la disuelve durante dos meses por desorganización e indisciplina. El mismo encarga a Cipriano Ignacio Torre como director. Cipriano renuncia a la dirección de esta gran orquesta por contradicciones con las políticas de Gerardo Machado en 1933 hasta que el asno con garras como lo llamó Villena fue derrocado meses más tarde. Tres  décadas después en 1968  los músicos se indignan por la disolución inconsulta en un período no tan breve, (casi de diez años) por una política nacional que no tuvo  en cuenta los méritos de esta agrupación merecedora en los años 1965 y 1967 en Bayamo del primer lugar nacional ante similares de todo el país. Fue en ese períodos en que Los Embajadores se. El documento que firma Alcides Ramírez, archivero y activo cronista dice: “El fatídico mes de septiembre de 1968 no deteniéndose como cuadraba en sus responsables cargos para realizar un análisis concienzudo se dejó sin efecto la Banda de Música”.
Y debajo aclara que “la situación de nuestra banda era distinta a la de los demás municipios de la provincia y hasta la de la República”
Ese año las políticas musicales del país decretaron estrategias que forzaron a muchos artistas a vincularse a orquestas para no perder su perfil de músicos. Las agrupaciones debieron cambiar sus nombres a partir de conceptos hoy risibles: Los perversos dejaron de  llamarse así porque no era concebible nada que rozara con lo que no fuera digno del socialismo y su épica. Hasta los que estudiaban en la Escuela Nacional de Arte debieron vincularse para no perder  su carrera, por esa ley en mi opinión errada, quedaron las escuelas de música sin estudiantes, sobre todo aquellos que estudiaban en la capital y vivían en el interior del país.
De acuerdo al énfasis de la carta de reclamo los a los músicos de la  banda se le acusaba de legitimar algunos vicios sociales:
Dice la carta:
“Nunca la música aquí fue tráfico para el mercado.
“Nunca la música aquí fue para núcleos privilegiados (estaba conformada por estibadores del Central Delicias, barberos, zapateros, mecánicos, albañiles, entre otros humildes oficios.
“Nunca tuvo equivalencias en pesos” (ganaban entre 76 y 30 pesos, el mayor sueldo le correspondía a solistas y músicos de primera, que era la minoría)

Los períodos de ensayos eran entonces muy limitados, no obstante la banda mostró excelentes condiciones técnicas y musicales en esos tiempos cuando incluía  en su nómina a  25 ejecutantes, respaldados también por sus excelentes resultados un año antes. Si bien los músicos no permitieron su desaparición, la agrupación se limitó a tocar en las marchas fúnebres de veteranos de guerra y fechas patrióticas. Casi todos los ejecutantes formaron parte de Los Embajadores del Ritmo que se nutrió de lo mejor de la música de aquellos tiempos en La Villa Azul. 
Luego de la jubilación en 1985 de Luis Ignacio Díaz le continuaron entre otros directores José Julio Herrera, José Ramón Ignacio Castro, Rubén Santamarina, Juan Carlos Naranjo, Ernesto Díaz Gómez y en la actualidad  Gerardo Corredera García.
La banda presente en los acontecimientos sociales más importantes de Puerto Padre y protagonista de las retretas del puerto es la más longeva institución cultural del territorio. 
En ella se funden cátedra y juventud al incorporar en su seno nuevos valores de la música para cubrir la ausencia de academias como la que radicó en la casa de la familia Ignacio y que se nutría de su aún inagotable cantera.

1 comentarios:

  1. Te felicito por la buena labor de rescatar la historia musical de tu region . Muy interesante! Gracias. Que se repita.

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