17 agosto 2011

Helier Batista: Entre las dos orillas


HELIER BATISTA
Entre las dos orillas

Por: Jorge Luis Peña Reyes

A los quince años yo dibujaba como Miguel Ángel; he tardado cuarenta años en aprender a dibujar como   un  niño.
 Pablo Picasso.

Me pregunto cómo la hojarasca de  las dos  orillas puede  silenciar la  mano consagrada de Helier Batista Hernández. (Puerto Padre, 1977)

Aunque pueden contarse  varias series que definen sus etapas creativas, me inquieta un grupo considerable de obras dominadas por los códigos infantiles sin que el término se confunda con facilismo o lo naif. Tal vez es aquí donde más trabajo conceptual o al menos sedimentación académica existe, en la que Helier se encuentra con el niño que es, mientras mancha de acrílicos  esos paisajes continentes de un profundo conocimiento del color y un sinnúmero de técnicas y corrientes plásticas.


Con sobrado dominio del dibujo, Helier acumula más de ocho trabajos de ilustración con especial inclinación hacia libros de poesía tanto para adultos como para niños. Él sabe aprovechar esa posibilidad de reproducir su obra  miles de veces, por eso  pone su empeño en que los trabajos de ilustración no sean menores  que aquellos expuestos en varias  galerías cubanas.

Soy testigo de que cada acercamiento de Helier a la obra literaria es una reinterpretación que lejos de limitar o reproducir el   texto, lo extiende a zonas insondables de lo sugestivo y polisémico como conviene a la poesía de buena factura.
Un espíritu inquieto le revolotea dentro y lo obliga a trabajar sin hacer concesiones. Le exige que cada casa  sea más que su forma básica o que los árboles nos remitan a esos esbozos infantiles que empiezan a iluminarse con trazos aquí y allá sin más  orden establecido  del que impone  colores y facturas.
No siquiera Miami, esa tierra apócrifa cubana, le borra sus sueños de artista. Gesta proyectos que le tienen muy ocupado. Ya ofrece un mural pictórico en la escuela de su hijo  o expone con esa fuerza poética de quien le urge no disolverse entre el bagazo ornamental que sobreabunda.
Son los barcos desde adentro: a grafito,  pincel o sobre el celuloide, útiles para encarar la distancia entre las familias de una y otra orilla, pero bien pudieron ser los zapatos o las siluetas de su abandono en cualquier arena cubana para referirse al éxodo que tanta sal  pone ante nosotros.
Por eso el poeta Frank Castell dice: Los barcos son ciudades que se marchan…


Duele distanciarse de un amigo que es un artista pleno y que por estrecheces políticas no pueda contarse entre los creadores cubanos que viven en cualquier parte y bajo cualquier bandera con vínculo de   las instituciones de la tierra que le vio nacer. Aun así, sigue Helier  con esa lealtad del cubano de  a pie. Me consta que Helier no dejará de ser el artista que en mi país arribaba el tren lechero para respirar el ambiente de los ferrocarriles y la espera; y hacer luego  sus propias  imágenes, como si un cronista se propusiera semejante ejercicio. Ver sus habitaciones cada vez más estrechas debido a su  tenacidad creativa me convence de su éxito, de su búsqueda.

Lejano está quizás el día del reconocimiento, la oportunidad  de vivir de su vocación, y no continuar como un rudo vigilante de cargas en  cualquier almacén de la Florida. Bien sabe él que las orillas también son extremos y que los hombres difícilmente encuentran el punto meridiano de la felicidad.
Mientras tanto, no hay descanso, tampoco  sombras de derrota.  En Helier Batista  su trabajo es su idioma y no la pretensión necesaria de asumir ahora el lenguaje de la opuesta orilla que le vio nacer…  

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10 agosto 2011

La luna de dos maneras: un CD para llegar a la luna



La luna de dos maneras: un CD para llegar a la luna, es un audiolibro con poemas para niños del autor cubano Jorge Luis Peña Reyes recitados por Asunción Carracedo (España) y María García Esperón (México) desde dos orillas, a través de un solo mar y bajo la misma luna.

La Luna de Dos Maneras


1.- Cuando la tierra era chica y Reconciliación



2.- Regalos y Los intrusos




3.- Guerra y Convenio




4.- El centinela 




5.- Indiferencia y El plan




6.- El encuentro y Paz



7.- Por eso




La luna de dos maneras: un CD para llegar a la luna, es un producto cultural sin fines comerciales y el objetivo es que ya sea en el aula o en la casa, los niños y maestros interesados puedan grabar su propio disco descargando los 10 archivos de audio y el cuadernillo adjunto con los textos.
Para descargar el cuadernillo es necesario darse de alta en Scribd. Para descargar los audios, dar clik en "share" y de ahí a "link mp3". O solicitar los materiales por correo electrónico a mgarciaesperon@gmail.com.
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30 julio 2011

LA LUNA DE DOS MANERAS




Hace tiempo llegó desde Cuba "una luna"  de turismo a mi rincón de León. Alguién le había hablado de lo hermosa que es esta ciudad, de sus calles, de sus parques, de sus gentes. Solo diré, que ese "alguien" adopta forma de hada, es maga, poeta, amiga y artista completa. El que quiera descubrir su identidad secreta que se pase por aquí
En su cielo se instaló esta lunada turista, que no necesitó equipaje, tan solo traje de encaje y papel. Y me hizo guiños cada una de las noches hasta hoy. ¡¡Qué insistente resultó ser esta "plateada dama"!!! Bien sabía ella que no podría resistirme a su mágico mirar y que en algún momento, bajo su hechizo, mi voz se iría con ella, muy alto, muy lejos,,,  de regreso al cielo desde dónde la pluma de un gran poeta, para todos la dibujó en este bellísimo poema:

"LA LUNA DE DOS MANERAS" del poeta cubano Jorge Luis Peña Reyes





LA LUNA DE DOS MANERAS

Mientras espero la luna
abuelo siempre me cuenta:
La luna de dos maneras
Cuando la tierra  era chica
y la luna  era doncella
la segunda se cansaba
de acompañar las estrellas;
siempre tan fría, tan sola,
siempre alejada y ajena
de todo cuanto ocurría
acá lejos, en la tierra.
Cada una por su rumbo
giraba como las ruedas,
perdidas en el espacio
sin saludarse  siquiera.
Reconciliación
En una noche de eclipse
con la galaxia de fiesta
después de  pocas palabras

se escucharon confidencias:
-Perdón,
-No importa,
-Te quiero
y se abrazaron serenas
como si allá en el principio 
el  mismo  abuelo  meciera
en un enorme sillón 
a estas dos  niñas traviesas. 
Al final, dijeron  ambas:
somos un dúo de reinas:
hagamos trato las dos
e intercambiemos riquezas...
Regalos
Y quedaron amistadas
prima luna y prima tierra:
La tierra  entonces lució
una larga primavera
colmada de luz, de velos,
de pájaros y de perlas. 
La luna  quiso llevarse
un ramo de flores nuevas
y a  cambio de  su relumbre
Tierra brindó una   parcela
con las flores que su prima
insistente le pidiera.
Los intrusos
Lo que nadie imaginó
— para colmo de sorpresa —
fue que al fondo de la loma
dos ratones existieran
durmiendo plácidamente
en su cálida caverna.
Despertaron en el cosmos
y al salir de su trinchera
¡qué raro estaba el paisaje!,
repleto  de luces sueltas
que escapadas como peces
cruzaban   la mar  inmensa.
Dos ratones en lo alto
jugaban a ser planetas.
Dos ratones en la luna
(¿en la luna de Valencia?)
 Guerra
A la hora del almuerzo
y  ya con hambre de fieras
salieron de  recorrido,
y no encontraron ni piedras.
Coincidieron  en comerse
las pocas  flores  violetas
que lucían en el techo
de su cálida vivienda. 
Cuando todo  lo comieron 
les supo amarga la arena
y empezaron los mordiscos
los insultos  y  la guerra.
Y las hambres continuaron,
y añoraban las despensas... 
Convenio
Luego de mucho pensar
entregáronse  a la siembra,
(se hicieron vegetarianos)
y plantaron flores frescas
con las escasas semillas
que tenían de reservas.
Quedó la luna partida
en dos porciones  gemelas
y en cada mitad de luna
una patria, una bandera,
dos farolillos dispersos,
cuatro angustiadas orejas.
El centinela
Acá en la tierra vivía
un gato que era poeta
y encima de los tejados 
soñaba  con las estrellas:
esos buenos  pececillos 
de  parpadeantes aletas.
Pero la luna, ¡la luna
era su pasión primera!
Tan intrigado quedaba
al ver su cara incompleta
que  mil preguntas tenía
sin una sola respuesta.
¿Por qué vuelve tan delgada?
¿Por qué no está como era,
si en las noches  parecía
una encendida moneda?
Indiferencia
Mas a los gatos  vecinos
les dio lo mismo que fuera
una uña en el espacio,
o una blanca  panetela...
¿Para qué sirve la luna
si la noche siempre llega?
— le decían—  y el minino
se  moría de tristeza.
El plan
Mas el gato era romántico
y se buscó una escalera,
una novia, un telescopio
y se plantó en la azotea
del edificio más alto
del que  noticias tuviera.
Allí  armó su observatorio,
allí besó  a su princesa...
Y nacieron  luces, puentes
del beso  hasta las estrellas. 
En  la silla  de la noche
se sentó  la luna quieta,
con sus atuendos de  oro
y la  mirada de seda
El encuentro
Cuando llegaron, por poco  
surge la segunda guerra;
entre los gatos románticos
y los ratones que eran
los primeros pobladores 
de aquella lámpara inmensa.
Los gatos se pertrecharon
de mil o dos mil poemas,
mas  los ratones huidizos
no presentaron defensa;
con sus patas excavaron
millón y medio  de cuevas.
Levantaron tanto polvo
en su  incansable carrera
que nadie más vio la luna
por una semana entera.
De los  cielos se colgaba 
una gran pelota hueca,
una pálida burbuja,
una fruta macilenta.
La gente temía mucho
a causa  de las mareas
y en el mundo las noticias
eran lamentos y penas.
Paz
Pero un  día los rivales
resolvieron  una tregua:
Moribundos  y transidos 
se sentaron a la mesa.
Nada ofrecieron  los gatos
más que un plato de poemas
y los ratones, semillas
tallos y  lechugas frescas.
Hubo diálogo de paz:
Canto, risa, brindis, fiesta.
Desde  entonces viven juntos.
(de vez en cuando pelean,
pero  todo se termina
alrededor de la cena)
Por eso
Lejos parece la luna
un queso lleno de huellas
y a causa  de los ratones
los mininos se  desvelan.
De madrugada  los perros 
aúllan, pues les molesta
que los gatos de la luna
canten aún sus poemas.  
Puedes llegar a la luna
al menos, de dos  maneras:
Con un telescopio enorme
de los  que usa la ciencia
y con un beso de amor
bajo la noche más negra.
Esto me cuenta el abuelo
mientras la luna no llega.

texto: Jorge Luis Peña Reyes (Cuba)
voz: Asuncion Carracedo Gómez (España)
música: R. Schumann (Escenas del bosque, Op.82 y Escenas de niños, Op.15 - Caludio Arrau al piano)
imágenes: tomadas de internet.
realización : "Amigos de papel". A.C.G. 2011

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